Sucesos
Misteriosos: Los círculos del maíz
Señales del mas allá
Conocidos como círculos de maíz, círculos de cultivo, agriglifos y por muchos
nombres más, el fenómeno de los extraños diseños que aparecen en los
cultivos en distintas partes del mundo desde hace décadas han representado un
misterio apasionante para los que se han dedicado concretamente a su investigación,
adoptando el mote de "cereólogos" (cereologists, en inglés). Muchos
investigadores llegaron al tema por medio de la ufología (estudio de los OVNIS), mientras que otros lo hicieron motivados por el mero hecho de
encontrarse ante el enigma de como fueron creados estos enormes diseños. Al
comienzo de la nueva oleada de interés en los circulo de maíz, que data de
comienzos de los años '80, se consideraba -al menos entre los ufólogos- que
estos círculos representaban un perfeccionamiento de los antiguos "nidos
de platillos" (saucer nests, en inglés) que aparecían con frecuencia en
la casuística de los primeros avistamientos OVNI en Estados Unidos y muchas
partes del mundo. Era posible creer que los nuevos círculos de trigo, de
dimensiones prodigiosas, representaban el aterrizaje de naves de otro mundo,
cuyos sistemas de propulsión antigravitatoria -dignos de la ciencia ficción-
aplastarían el maíz sin dañarlo. La explicación valía, tal vez, para los círculos
sencillos como el de Medina, pero... ¿que clase de aparato podría haber hecho
las formaciones británicas?
Los círculos de maíz se caracterizan por el hecho de que las plantas de maíz
quedan torcidas, pero no dañadas, durante el proceso de formación del círculo;
en ciertos diseños, existen anillos sumamente angostos que rodean la imagen
principal, siendo un rasgo sumamente difícil de falsear. No solo eso, sino que
las plantas quedan dobladas en direcciones opuestas, entrelazadas para formar
capas múltiples. Los testigos que han tenido la suerte de presenciar la creación
del fenómeno coinciden en que "una fuerza invisible" parecía ejercer
presión desde el aire mientras que se escuchaba un sonido parecido al batir de
las alas de un pájaro o un zumbido agudo, casi eléctrico, que causa averías
en equipos electrónicos. A veces pueden verse destellos luminosos de color
azul, rojo y anaranjado.
El misterio, según los expertos, apareció por primera vez en Australia en
1966, donde los vecinos de la provincia de Queensland, tierra de pantanos y
serpientes venenosas, descubrieron óvalos perfectos y sencillos cuya creación
no podía achacarse a la acción humana. Fue entonces que se les tachó de
"nidos de platillos" y pasaron a formar parte de los enigmas
pendientes de la ufología. En agosto de 1980 se descubrieron los primeros diseños
circulares cerca de Westbury en la comarca británica de Wiltshire, famosa por
su actividad OVNI. En aquel momento, el investigador Ian Mrzyglod pensaba que se
trataban de marcas producidas por el aterrizaje de un platillo volador, pero el
físico Terence Meaden consideraba que los círculos de Wiltshire tenían un
origen mucho menos dramático, siendo producidos por tolvaneras, que se producen
en Gran Bretaña más que en ningún otro lugar en el planeta. La actividad, en
consonancia con las teoría de Meaden, se repitió durante los siguientes
veranos, sobre todo el de 1983, al grado de que la prestigiosa revista Flying
Saucer Review publicó varias noticias de Colin Andrews y Pat Delgado sobre
las "formaciones", que ahora aparecían entrelazadas con una
complejidad intrigante y geométrica.
Esto obligó al físico Meaden a revisar su teoría, agregando la posibilidad de
que "fuerzas eléctricas y torbellinos múltiples con forma de embudo"
pudiesen ser la causa del asunto, pero la teoría comenzaba a sonar más extraña
que el fenómeno plasmado en los trigales británicos. La prensa comenzó a
sospechar fraude a la par que miles de personas comenzaban a interesarse por el
fenómeno de los círculos de maíz, considerándolos como mensajes de otro
mundo o pedidos de ayuda por parte de la "madre naturaleza" a raíz
de los desmanes de la humanidad.
Para mediados de los '80, la organización ufológica BUFORA
se constituía como la autoridad máxima en cuanto a los círculos británicos,
y los principales exponentes de esta vertiente investigadora -Andrews, Delgado,
George Wingfield y Jenny Randles- dominaban las páginas de las revistas sobre
el tema y la autoría de una recopilación de ensayos, Mystery of the Circles
(El misterio de los círculos, publicado en 1986). Curiosamente, Mrzyglod, el
primero en interesarse en el tema, se apartó de la ufología completamente,
molesto por la "carencia de sentido común" entre los interesados por
el fenómeno.
Los investigadores de BUFORA
opinaban que los círculos eran el resultado de efectos meteorológicos y en
pequeña medida, el producto de fraudes. Esta sería la última vez que los
cuatro grandes estudiosos se verían de acuerdo al respecto: para 1990, Andrews
y Delgado seguirían una vertiente paranormal, atribuyendo la creación de los círculos
a "fuerzas desconocidas" mientras que Jenny Randles se aferraba a las
conclusiones más prosaicas como los vórtices de viento, sustentándose en la
teoría de los vórtices electromagnéticos de Meaden. En 1985, sólo había un
total de 17 círculos de maíz; para 1990, la cifra superaba más de mil.
Mientras que los expertos cambiaban de parecer o se aferraban a sus teorías,
las formaciones seguían multiplicándose prodigiosamente, creando conciencia
entre el público al grado que en 1991, la recopilación de la obra musical del
grupo inglés Led Zeppelin ostentaba un complejo círculo de maíz en su
portada: el famoso "pictograma doble" de julio de 1990, formado en
West Kennett Long Barrows, Wiltshire.
De la ciencia a lo paranormal
Aunque BUFORA defendía
a ultranza las teorías de los vórtices electromagnéticos o plasmáticos de
Terence Meaden, y organizaciones como MUFON
también siguieron la vertiente "científica", el fenómeno de los círculos
de maíz presentaba características que rayaban en lo místico.
Algunas de las formaciones británicas (los pictogramas de Lansing y Haddington,
ilustrados en la revista Cereologist de julio de 1991) parecían mostrar el
implemento religioso hindú denominado vajra, emblema de lo inquebrantable, que
también aparece en el arte de las tribus nativas del oeste norteamericano. No
pocos afirmaban haber tenido experiencias sobrenaturales al internarse dentro de
los círculos. La Sra. Bryce Bond se sintió paralizada de manera repentina
mientras que una voz le decía: "Venimos en son de paz. No te lastimaremos.
Estás en el medio de nuestra nave espacial. No somos de tu dimensión".
(Cereologist, primavera 1991). Otros testigos afirmaron haber experimentado
"cambios de tiempo" dentro de los círculos, y de haber visto fogatas
rodeadas por campesinos medievales desde su perspectiva. Algunos psíquicos
dijeron que era posible predecir el momento en que se produciría uno de los
extraños fenómenos, aunque sólo tuvieron éxito en vaticinar el lugar, no la
hora.
Los círculos de maíz también se vieron conectados con las apariciones
marianas de Medjugorje, en la antigua Yugoslavia. Entre los mensajes recibidos
por los jóvenes videntes de la Virgen que se manifestaba en dicha población
bosnia figuraba la predicción de que en el mes de junio de 1991 la Virgen
dejaría una marca permanente en la tierra, evento interpretado como un circulo
de maíz de grandes dimensiones o complejidad.
Círculos en EE.UU. y Canadá
Las intrigantes formaciones geométricas aparecían como hongos en un mundo
consternado por los avistamientos OVNI de Bélgica (1989-91), los secuestros por
alienígenas y las delirantes historias sobre extraterrestres y bases subterráneas
en el oeste norteamericano. La reacción de la ufología estadounidense consistió
en agregar el fenómeno de los círculos de maíz a la volátil mezcla de fenómenos
que se manejaban en el momento. Algunos, como Jon Erik Bekjord, se lanzaron a la
tarea de "descifrar" los círculos, empleando alfabetos antiguos como
el tifinagh de los beréberes y el ogham de los antiguos celtas, obteniendo
mensajes que decían "huyan de este sitio" y afines. Algunos
estudiosos del nuevo fenómeno lo denominaron UGM o unidentified ground markings
(marcas terrestres no identificadas), ya que los círculos, si bien manifestaron
una preferencia por los trigales de Wiltshire, se producían sobre césped,
nieve y otras superficies en otras partes del mundo.
En 1991, el científico W. C. Levengood analizó muestras tomadas a un círculo
aparecido en la población de Dandrige, Tennessee (EE.UU.) un año antes,
descubriendo que las emisiones de partículas alfa eran mucho más bajas de lo
normal en dicho círculo. Se especuló que "algo" cambiaba la
composición química de la tierra para que absorbiera agua, absorbiendo las
partículas alfa. Dicha posibilidad serviría para corroborar la teoría de los
vórtices plasmáticos del inglés Meaden. "La fuerza detrás de estas
formaciones", declaró el sabio, "está alterando la biofísica y la
bioquímica fundamental de estas plantas".
Otro estadounidense, Sheldon Wernikoff, logró duplicar en el laboratorio
"los vórtices múltiples de plasma" propuestos por Meaden. (Mufon Journal, Octubre 1991).
El
estado de Pennsylvania experimentó sus propios "agriglifos" el 24 de
mayo de 1992, cuando formaciones extrañas aparecieron en los trigales de
Linfield y Limerick, a poca distancia entre sí. Bruce Rideout, psicólogo de la
universidad de Ursinus, fotografió ambos fenómenos y tomó muestras. Según la
investigadora Linda Moulton Howe, las secciones de trigo daban el aspecto de
haber sido "peinadas" en direcciones opuestas, y también fue posible
apreciar un ligero doblaje o reorientación de los nódulos de crecimiento del
trigo. Howe piensa que las formaciones pueden ser "marcadores hechos en
tejido viviente, creados por una inteligencia avanzada para controlar
experimentos realizados en el pasado, presente y futuro del planeta".
En la lejana Saskatechewan, donde los círculos de maíz son cosa común, algo
sumamente raro ocurrió el 29 de agosto de 1992. Cerca de la población de
Milestone, un granjero descubrió que un simpático puerco espín había quedado
"aplanado" en forma de equis -como en los dibujos animados- justo en
medio de un círculo aparecido en un trigal. El animal, con peso promedio de
veinte libras y estatura de doce pulgadas, había sido inexplicablemente
compactado a un grosor de tres pulgadas. Joe Rennick, el propietario del cultivo
manifestó que el animal silvestre debió haber quedado atrapado al borde del círculo
justo cuando se estaba formando. Dado que los puerco espines forman una bola
espinosa como protección contra sus enemigos, es posible que el animal haya
rodado hasta el centro del círculo en formación, donde fue aplastado por
fuerzas desconocidas.
Los puerco espines parecen tener mala suerte: en 1989, en Estevan,
Saskatechewan, otro puerco espín había muerto dentro de dos círculos
eslabonados. El animal había quedado completamente carbonizado, descomponiéndose
en una sustancia parecida al hollín. Los laboratorios de la policía montada
canadiense (RCMP) determinaron que la sustancia carbonizada no había sido
producida por ninguna clase de fuego o calor.
Llegaron los falsificadores
Mientras que los creyentes en el fenómeno de los círculos de maíz meditaban
sobre el posible orígen de los mensajes que encerraban (el "visualizador
remoto" Ed Dames, director de la empresa Psi-Tech,
alegó haber visto platillos volando a baja altura sobre los cultivos, creando
las formaciones), no se dieron cuenta de que un gran nubarrón se acercaba,
amenazante, para nublar su felicidad. No se trataba en este caso de siniestros
"hombres de negro" ni agentes del gobierno con ordenes de suprimir
toda la información sobre los círculos, sino dos ingleses de edad avanzada,
vecinos de Southampton, frecuentadores de pubs y con un sentido del humor
innegable. Sus nombres: Dave Chorley y Doug Bowen, mundialmente conocidos como
"Dave y Doug", como si se tratara de una antigua pareja de comediantes
de vodevil.
Dave y Doug irrumpieron en el mundo de los círculos de maíz inesperadamente,
alegando haber falsificado los primeros círculos de maíz en 1975 inspirados
-como no- en los misteriosos nidos de OVNIs en Tully, Queensland (norte de
Australia) lugar en el que había residido Doug Bowen durante la década de los
'60. Una noche, compartiendo cervezas en un pub, Bowen le dijo a su amigo que no
sería mala idea hacer un círculo parecido a los "nidos" australianos
para ver la reacción de la comunidad ufológica. Valiéndose de una barra de
hierro y un instrumento diseñado especialmente por ellos, bautizado "el
aplastatallos" (una tabla de madera atado a una cuerda), Doug y Dave se
lanzaron a la tarea de fabricar los famosos agriglifos.
Pero se toparon con el problema de que la prensa británica no parecía estar
interesada en lo más mínimo en sus logros. No sería hasta casi seis años
después, según ellos, que estando a punto de desistir en su empeño, los
medios hicieron eco del "triple círculo" de Cheesefoot Head.
Entusiasmados, los dos amigos siguieron sus actividades con aún más ahínco y
en el mayor de los secretos, aunque uno de ellos -Bowen- se vio obligado a
confesar la naturaleza de sus actividades a su mujer, quien sospechaba que sus
actividades nocturnas tenían que ver más con la infidelidad que con el
ingenio.
En breve, mientras que los dos amigos se desternillaban de risa al ver las
reacciones que producían sus círculos entre los miembros de la comunidad ufológica
inglesa y los "cereólogos", se dieron cuenta de que habían surgido
otras formaciones en el maíz que no eran de su autoría, pero que tampoco
llevaban la firma de los marcianos: Bowen y Chorley habían dado luz a una serie
de grupos falsificadores de círculos que adoptaban nombres jocosos como La
pandilla de Bill Bailey, Circlemaker4 y otros.
Entre los nuevos falsificadores se encontraba un joven periodista
estadounidense, Jim Schnabel, quien acabaría por documentar sus vivencias en el
libro titulado Round in Circles, que describe no sólo la manera de falsificar círculos -hasta
los más complejos- sino las reacciones francamente paranóicas de los
integrantes de la cereología: estos últimos opinaban que Doug y Dave no eran más
que "tontos útiles" utilizados por los servicios de inteligencia para
restarle prestigio al fenómeno de los agriglifos. También afirmaban que los
periódicos que reproducían las fotos de los círculos estaban vinculados al
gobierno, que uno de los granjeros afectados por las formaciones compartía el
mismo apellido que el director del periódico había realizado "labores de
defensa para el gobierno, o que un periodista que postulaba un acercamiento escéptico
a los círculos de maíz era nieto de un ministro del gobieno de la ex-primer
ministro Thatcher,demasiado cerca del gobierno como para no ser espía",
escribe Schnabel. Ni decir tiene que las declaraciones del joven periodista
cosecharon poca simpatía entre los cereólogos: Schnabel pasó a formar parte
del bando de los malosos y espías que intentaban suprimir "la verdad"
de los círculos de maíz.
Por otro lado, los cereólogos creyeron haber obtenido su "santo
grial" en una videograbación que mostraba una bola de luz bajando del
cielo, orbitando un sembrado a alta velocidad y formando un círculo de maíz
antes de salir disparado a gran velocidad. El vídeo conocido como
"Oliver's Castle", representaba la respuesta al engima, hasta que se
descubrió que la persona que presentó la filmación era un experto en efectos
visuales. La revista británica UFO Encounters acabó publicando un artículo
que descartaba rodaje como un fraude más.
Pero existían argumentos más racionales para contradecir la afirmación de que
todos los círculos de maíz eran fraudulentos: Bowen y Chorley no podían
adjudicarse, por ejemplo, el enorme agriglifo de Saskatechewan de 1974, y menos
los ocurridos en otras partes del mundo, especialmente cuando algunos de los círculos
canadienses en 1991 y 1992 se formaron durante las noches en que los dos
bromistas ingleses creaban sus propias formaciones en los campos de Wiltshire.
También se da el caso de que los círculos fraudulentos no presentan los
cambios a nivel celular detectados en EE.UU., Canadá y el Reino Unido, y mucho
menos las diferencias magnéticas y radiactivas.
Dave Chorley falleció a fines de los '90, y una nueva generación de
"artesanos del maíz" ha surgido para proseguir la labor de crear círculos
en los campos ingleses todos los veranos. Sus actividades han sido documentadas
por los camarógrafos de una variedad de programas de televisión, aunque las
formaciones creadas por estos grupos no exhibe la perfección de los círculos
elaborados por fuerzas desconocidas hasta el momento.
¿Letrero de bienvenida o prohibido entrar?
"Si digo que soy capaz de concebir otro mundo que se
encuentra en comunicación secreta con ciertos habitantes ocultos de esta
Tierra, digo que también puedo concebir que otros mundos estén tratando de
establecer comunicación con todos los habitantes de esta Tierra...".
Estas palabras de Charles Fort, el gran estudioso de lo paranormal, escritas a
comienzos del siglo XX, representan para muchos la clave del misterio de los círculos
de maíz.
Los que se suscriben a la creencia de que los círculos de maíz representan
formas de comunicación también admiten la posibilidad de que el destinatario
de dichos mensajes no sea nuestra humanidad, sino otros seres avanzados y
ocultos que comparten el planeta. El mejor ejemplo sería imaginar al hombre o
mujer que recoge el correo de su buzón y pone las cartas sobre una mesa o una
silla, donde un perro o gato pueda olfatear los sobres o revistas y hasta
echarlos a tierra, si quiere... pero la mascota jamás sabrá su propósito ni
contenido, ya que no están dirigidos a ellos (con la excepción de la carta del
veterinario, recordando al amo que es hora de vacunar a sus mascotas).
Por otro lado, se ha dicho que los círculos de maíz funcionan como
puntos de referencia de navegación, indicadores utilizados por invasores
extraterrestres para coordinar sus operaciones, hecho que ha suscitado la cólera
de muchos investigadores.